Neumáticos sin aire y otras innovaciones que vendrán

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Un estudio de la firma Jato Dynamics certificó que los fabricantes de automóviles vendieron el año pasado 84,2 millones de unidades en el mundo (tanto para pasajeros como para actividad comercial ligera), lo que supuso un aumento del 5,6% respecto a 2015. Sin embargo, las empresas saben que para seguir siendo competitivas en las próximas décadas necesitan grandes dosis de adaptación e innovación. Voces de peso en el sector como Carlos Ghosn, presidente de la alianza Renault-Nissan, y Robert O’Donnell, fundador de Technalysis Research LLC, han señalado que el automóvil del futuro será impulsado por energía eléctrica, no requerirá de conducción humana y contribuirá a la demanda de transporte principalmente por medio de alquiler. En esto coincidieron todos los expertos que participaron hace unas semanas en Movin’On, la cumbre internacional sobre movilidad sostenible organizada por Michelin en Montreal. El cuidado medioambiental ha modificado a la industria automotriz. Las compañías han puesto en marcha planes de desarrollo sostenible para mejorar procesos de producción y utilizar cada vez más energía verde en sus plantas. Los programas especializados de software representan una ventaja en este aspecto. “Con los instrumentos idóneos, las empresas pueden producir unidades más baratas en menor tiempo, considerando las necesidades de los consumidores y evitando el desaprovechamiento de recursos”, afirma Guillaume Gerondeau, director principal de transporte y movilidad para Asia de Dassault Systèmes, firma francesa de software que trabaja de cerca con los grandes fabricantes. Ahora bien, el principal reto medioambiental para las compañías es la transición de combustibles fósiles a limpios. Los coches eléctricos e híbridos están a la venta desde hace varios años y su presencia en el mercado aumenta. De acuerdo con un estudio de la Agencia Internacional de la Energía, en 2016 se vendieron en el mundo unos 750.000 vehículos de este tipo, un incremento del 40% respecto a 2015. No obstante, hay actualmente dos automóviles eléctricos por cada mil convencionales. El estudio indica que tanto el precio como la capacidad de autonomía de estos coches impiden aún que compitan seriamente con los de combustión, por lo que es necesario el apoyo de políticas gubernamentales. Por otra parte, analistas señalan que el bajo precio del barril de petróleo ralentiza el cambio energético. Así, la transición puede tomar más tiempo de lo esperado, aunque las compañías invierten para mejorar sus modelos alimentados por electricidad. Conviene subrayar los avances en el anhelado proyecto de conducción autónoma. Empresas como Volkswagen, Ford, Volvo y General Motors, al igual que gigantes informáticos —Google, Apple—, han invertido de manera considerable. La colaboración entre Audi y Delphi, lo mismo que los frutos del Toyota Research Institute, muestran que esta tecnología se encuentra en una fase adelantada y promete beneficios en seguridad y eficiencia gracias a la inteligencia artificial. La demora para su lanzamiento comercial reside más bien en el desafío de la convivencia entre coches no tripulados y convencionales y en distintos marcos legales. En diciembre de 2015, el periodista Dan Neil vaticinaba en The Wall Street Journal el abandono progresivo del coche en propiedad. Además de los daños medioambientales y las horas desperdiciadas en el tráfico, Neil mencionaba que en EE UU un vehículo pasa el 95% del tiempo aparcado. Asimismo, diversos estudios señalan que las nuevas generaciones se inclinan más por utilizar medios de transporte en vez de adquirirlos y que el automóvil está perdiendo su papel de marcador de estatus. “Estos cambios se están dando a diferentes velocidades, ya que la situación no es la misma en países desarrollados y emergentes, pero claro que hay una tendencia. Todo depende del acceso a los tipos de movilidad”, señala Guillaume Gerondeau.